23 de jun. de 2009

LA GUERRA DE LAS SALINAS

Diego de Almagro provocó una sanguinaria guerra por el control del Cusco. Dibujo: Michael Cheritto

Diego de Almagro y "los de Chile" tomaron el Cusco violentamente la noche del 8 de abril de 1537. Entre sus principales rivales capturados estaba Hernando Pizarro. Según los almagristas la Ciudad Imperial quedaba dentro de los límites de Nueva Toledo y solo estaban tomando lo que les pertenece.

Por medio de algunos plenipotenciarios se logró que Francisco Pizarro y Diego de Almagro nombren como arbitro al mercedario Francisco de Bobadilla, el mismo que al estudiar el caso dio su veredicto a favor de los pizarristas. Almagro rechazó el fallo y en una nueva negociación logró que Francisco Pizarro le ceda el Cusco hasta que el Emperador Carlos V decida a quien de los dos le corresponde. Pero cometió un grave error: dejó en libertad a Hernando Pizarro.

Apenas liberado, el rencoroso Hernando Pizarro convenció a su hermano para que le permita dirigir un poderoso ejército para recuperar el Cusco. Entonces los pizarristas emprendieron la veloz marcha hasta que se encontraron con el ejército almagrista en Cachipampa, a media legua de la preciada ciudad.

El sábado 6 de abril de 1538 ambas fuerzas se enfrentaron encarnizadamente en el campo de Las Salinas. Diego de Almagro no pudo combatir por estar enfermo; le encargó su ejército al Mariscal Rodrigo de Orgóñez, enemigo mortal de Hernando Pizarro. El choque fue tan cruento y sanguinario que parecían odiarse desde siempre. Las posiciones estaban parejas hasta que un capitán almagrista llamado Francisco Hurtado y su batallón se pasaron al bando pizarrista con el pretexto de acogerse al verdadero bando del Rey. Poco después, Orgóñez cayó prisionero y fue degollado. Los de Chile, desmoralizados, emprendieron la retirada.

Diego de Almagro, que había visto la batalla desde un cerro cercano, fugó rumbo al Cusco, donde a los pocos días fue capturado y encarcelado. El viejo y enfermo conquistador estaba muy deprimido y, lo peor de todo, en manos de su vengativo enemigo Hernando Pizarro.

Los pizarristas capturaron a Diego de Almagro en el Cusco. Dibujo: Theodore de Bry