FIN DEL SEGUNDO VIAJE DE FRANCISCO PIZARRO

Francisco Pizarro navegando frente a Tumbes a fines de 1527.
Imagen: El Bibliómata (Flickr).


El fin del Segundo Viaje de Francisco Pizarro
Texto: Freddy Gómez

Maravillados con Tumbes (Nueva Valencia) los españoles continuaron explorando más al sur. Durante su recorrido tocaron Paita y avistaron la Isla de Lobos. Cuando pasaron por Sechura, la curaca del lugar les obsequió muchos pescados y frutas. Doblaron la Punta de la Aguja y recorrieron el litoral de las regiones Lambayeque y La Libertad. Cuando pasaron por la playa de Huanchaco vieron Chan Chan, gran ciudad de barro de la Cultura Chimú.

Para observarla por dentro bajó un marinero de apellido Bocanegra, quien al ser tratado con un semidios por los indios chímus decidió quedarse a vivir con ellos. Para obligarlo a retornar al barco fue enviado Juan de La Torre, quien no logró su cometido. Regresando a la nave La Torre describió la belleza y riqueza de la ciudad, una de principales de la costa tahuantinsuyana.

Continuando con su exploración, Pizarro llegó hasta la desembocadura del río Santa (región Ancash), donde decidió regresar a Panamá para organizar el tercer y definitivo viaje de la Conquista del Perú. Durante el tornaviaje los hispanos descansaron en Sechura y fueron agasajados por la curaca del lugar con canciones, danzas y regalos. Aquí los españoles escucharon atentamente las descripciones del poderío y riqueza del Tahuantinsuyo y su emperador Huayna Cápac.

Cuando pasaron por Paita los indios les obsequiaron bellos objetos de oro y plata. Aquí un marinero apellidado Ginés le pidio a Pizarro le permita quedarse, lo que fue aceptado para que aprenda la lengua del lugar y sea útil en el Tercer Viaje. Lo mismo pasó con Alonso de Molina, quien solicitó quedarse en Tumbes. Aquí los indígenas también obsequiaron algunas llamas, ropa fina y otras "cosas de la tierra". Pizarro también embarcó algunos muchachos indígenas para que aprendan el castellano y regresen como "lenguas".

Continuando el retorno a Centroamérica descansaron en la Punta de Santa Elena, Puerto Viejo y la Isla de la Gorgona. Por fin arribaron a Panamá en marzo de 1528, con la gran noticia del descubrimiento del fabuloso Imperio de los Incas. Continúa aquí >>